Por: Mario Hechavarria Driggs.*
La mujer siempre ha ocupado un importante lugar dentro de la sociedad cubana. No hay una sola de las diferentes etapas que ha recorrido nuestra historia, donde no se recoja la contribución que ellas han aportado, tanto en la luchas por nuestra independencia como en la formación de valores patrios. Pero hoy día enfrenta nuevos retos; Ayudar a que no se deprima la economía familiar, mantener la unidad de sus miembros, darles una buena educación a sus hijos y derribar prejuicios.
En los tiempos de la dominación Española, la mujer tenía como principal ocupación el cuidado de la casa y la crianza de los hijos (el sostén económico era monopolio exclusivo del hombre), con la llegada de la modernidad, fue poco a poco insertándose en la sociedad desplegando sus potencialidades y talentos, aunque la responsabilidad del sostén del hogar seguía siendo una atribución masculina. Pero la llegada del año 1959 y el triunfo de la Revolución, la motivación cambio por completo.
A partir de ese año los constantes altibajos (más bajos que altos) de la economía cubana, con sus consecuencias directas como son el desequilibrio entre salario nominal y real, el déficit de los productos en los mercados, la falta de vivienda y de libertades cívicas, provoco un cambio de mentalidad tanto en el hombre como en la mujer; en un principio logro echar a un lado la renuencia de obstaculizar la incorporación de la mujer al trabajo y le hizo entender que su aporte a la economía familiar había dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad imperiosa, no obstante a que ambos aceptaran esta nueva realidad, la responsabilidad de las labores hogareñas siguió siendo de la mujer, el hombre participaba poco o nunca.
La mujer cubana siempre ha llevado la peor parte en nuestra historia, ella ha sido utilizada y maltratada; ha tenido que soportar la discriminación laboral, ser considerada un objeto sexual, y ver como su capacidad intelectual o científico es menospreciada por su condición femenina.
En cuanto a la unidad familiar, esta es una lucha que ha llevado a cabo en condiciones difíciles desde el año 1959. Es bueno recordar a los desmemoriados que al inicio de la revolución (y aun se mantiene) la unidad de la familia cambio sus lazos sanguíneos por ataduras ideológicas, para el nuevo régimen lo más importante era que la sociedad en pleno le fuera incondicional y el que rompiera este patrón no tenía cabida en ella, a partir de ese momento la familia cubana fue destruyéndose, siendo la parte más sensible, los niños y las madres solteras.
Debido a los golpes recibidos, ella ha tomado conciencia de que existe un trasfondo político, elaborado con toda intención, para mantenernos divididos y sin esperanza, y lograr la permanencia en el poder de una dictadura gastada y sangrienta.
Hoy día tiene participación, en las luchas por respeto a los derechos humanos, integrándose en organizaciones, como la FederaciónLatinoamericanas de Mujeres Rurales (FLAMUR) , apoyando al Movimiento Damas de Blanco Laura Pollan y a otros grupos opositores, porque reconoce que el futuro de la patria, depende del actuar en el ahora.
En su lucha por rescatar el derecho y la dignidad del pueblo cubano, las cubanas están aportando su cuota de sacrificios en los destinos de la patria, aceptando con plena conciencia, los desafíos que se avecinan.
*Periodista independiente cubano, radica en Ciudad de la Habana y sus despachos aparecen en varios sitios de internet sobre temas cubanos.


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